Tostado Café Club
- Intervención
- Interiorismo
- Estado
- Obra concluida
- Tipología
- Comida rápida
- Ubicación
- Buenos Aires · São Paulo · Montevideo · Miami · Madrid
- País
- Argentina · Brasil · Uruguay · Estados Unidos · España
- Superficie
- 100 m²
- Año
- 2015–2023
- Comitente
- Tostado Café
- Fotógrafo
- Federico Kulekdjian, Esteban Lobo
- Equipo
- Arq. Fernando Hitzig
Arq. Leonardo Militello
Partiendo de la idea de recrear el espíritu de almacén porteño tradicional pero evitando caer en la utilización de elementos cliché, trabajamos desde la materialidad de lo que para nosotros más representaba a estos almacenes: el cajón de frutas y verduras. Un elemento individual que desde su simplicidad y textura puede generar espacialidad tanto por adición como por sustracción. El resultado intenta describir este espíritu, el cual se constituyó mediante la abstracción de estos elementos. En definitiva, construir la decoración, no decorar la construcción.
Habiendo participado en la génesis del proyecto desde la creación del concepto general de la marca, la búsqueda arquitectónica intenta en todo momento reflejar de manera integral la esencia del producto. Se parte de un concepto bien claro y ello permite estrechar la distancia entre la imagen y el branding con la arquitectura y el interiorismo.
La espacialidad y la materialidad van en una misma dirección, queriendo expresar con contundencia la idea general de la obra: un contenedor uni-material (pisos y paredes en baldosa calcárea gris grafito) se opone a una pieza volumétrica, también uni-material, el viejo cajón de verdulería, que corona el espacio y delimita situaciones.
Estos dos elementos a su vez son intervenidos. Al volumen superior, construido integralmente mediante cajones de fruta, se le determinan huecos en los que se alojan objetos relativos al concepto desarrollado: tostadoras y cafeteras antiguas, algunos utensilios.
Monocromatismo claro: tanto los cajones como dichos objetos están tratados con el fin de lograr una única y sutil textura monocromática. Monocromatismo oscuro: la piel de baldosas gris grafito fue tratada mediante un pulido que realza las cualidades intrínsecas del material.
El jardín vertical ubicado en la escalera no solamente invita a bajar al subsuelo: además brinda una ruptura en el juego monocromático entre los grises y blancos que impera en el espacio general.
El equipamiento mobiliario y los equipos de iluminación no solo aportan calidez y confort al espacio, además integran la gráfica de marca en sus tapizados. Con pocos elementos el espacio luce y deja el protagonismo al producto de venta: un buen café y un rico tostado.



Galería
































































