Cultural & Institucional

Templo Mikdash

Templo de 600 m² en Palermo, con una fachada de piezas triangulares que filtra la luz.

TemploBuenos Aires600 m²2025
Estado
Proyecto
Tipo
Templo
Ubicación
República Árabe Siria 3267, Buenos Aires
País
Argentina
Superficie
600 m²
Año
2025
Equipo
Arq. Fernando Hitzig
Arq. Leonardo Militello
Arq. Julieta Leibovich

El espacio litúrgico ha sido concebido como un espacio de conexión espiritual, sobriedad arquitectónica y simbolismo integrado. Lejos de la literalidad o el ornamento explícito, cada elemento material y formal evoca conceptos fundamentales del judaísmo, articulando tradición y contemporaneidad en un lenguaje arquitectónico propio que genera una atmósfera introspectiva y sagrada.

El espacio es simétrico y su revestimiento, monomaterial: piedra caliza natural, sólida, pétrea, monolítica, que evoca la piedra característica de Jerusalén y los muros del Kotel. La piel interior, de aristas curvas, potencia la doble altura y genera una sensación de contención, de abrazo.

El cielorraso es una estructura suspendida, rítmica y liviana que simboliza un manto protector, un elemento flotante que acompaña a lo largo de toda la vida en el judaísmo: el Talit, la jupá. Resuelve además cuestiones técnicas, como las mejoras acústicas y un sistema de iluminación indirecta, con la luz filtrándose entre los pliegues.

El Aron Hakodesh, el arca sagrada, se compone de dos piezas contrapuestas. Un fondo que exacerba la doble altura, elemento simbólico geométrico y abstracto, materializado en GRC y hormigón pulido, cuyo diseño remite a la fachada del edificio. Y un frente escultórico de puertas deslizables, materializado en chapa repujada y laqueada, material que se repite en detalles del resto del templo.

La fachada entrelaza simbolismo, tradición y modernidad. Elevándose sobre el acceso, una piel de concreto reforzado con fibra de vidrio (GRC) se despliega a lo largo de toda la fachada, compuesta por la repetición modular de la Estrella de David, símbolo central en la iconografía judía.

El GRC, material atractivo por su versatilidad y resistencia, permite crear formas complejas y detalladas, otorgando a la fachada una textura y una profundidad únicas. Esta piel perforada actúa como una pantalla que tamiza la luz natural, creando juegos de luces y sombras en el interior del edificio y evocando una atmósfera contemplativa y serena.

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